Category Archives: 100) Sierra de Guara

Mirador del Morrano, fuente de la Tamara

Pequeño recorrido que partiendo del mirador del Morrano, desde el cual destaca la singular figura rocosa del Huevo del Morrano, nos conduce hasta la fuente de la Tamara. Una vez en ella descubrimos un entorno fluvial sorprendente que casi se contradice con el reseco paisaje que lo rodea. Vale la pena perder un rato para acercarse a este lugar privilegiado.

Paseo al emblase de Vadiello

Salida del 16 de Mayo de 2016 al embalse de Vadiello, en la Sierra de Guara. Dejamos el coche en la Tejería, uno de los puntos de inicio de la subida al Tozal de Guara, pero nosotros no lo subimos porque ya lo habíamos hecho el día anterior, aunque partiendo de Santa Cilia de Panzano. El objetivo era mucho más fácil: pasear por la orillas del embalse de Vadiello, que si destaca por algo no es singularmente por la masa acuática, sino por la formaciones rocosas de la montañas que lo rodean, altamente espectaculares y con nombres francamente sugerentes, como “La Patata”, “La Mitra”, “El Elefante”, “El Casco del Diablo”, etc. Sin embargo, puede decirse que es la combinación del agua y de las montañas lo que hace que la zona sea espectacular. La salida es meramente un paseo de ida y vuelta por el mismo sitio. Aunque muy corta la excursión vale la pena, y se puede aprovechar el último día de estancia en la zona antes de regresar a casa el mismo día.

Santa Cilia de Panzano, tozal de Guara (2077 m)

La Sierra de Guara tiene una ventaja que no tienen otras zonas: unas comunicaciones inmejorables. Además de ello estamos ante un paisaje notablemente abrupto que se ha hecho internacionalmente célebre por sus barrancos, a los cuales acuden a practicar el deporte del barranquismo numerosas personas. También podemos encontrar una fauna salvaje excepcional, de la que destacan una ingente cantidad de buitres, tantos que en determinadas ocasiones dudamos de si estamos realmente en Europa o si nos hemos trasladado a la África más profunda. También destacan sus restos prehistóricos, tanto paleontológicos, como arqueológicos. Esta excursión, sin embargo, no tiene como objeto recrearse en ninguna de estas cosas, sólo pretende alcanzar el Tozal de Guara por su ascensión más fácil, aunque no por ello la más corta. Hay que advertir, sin embargo, que esta facilidad es más bien teórica, ya que la vez anterior que intentamos acceder a la cumbre por esa misma vía tuvimos que dar marcha atrás por causa de una ventisca brutal que se nos echó encima, ello durante el mes de octubre. Esta vez también hemos tenido que luchar, en determinados momentos, contra ráfagas de viento extremas, aunque no nos han impedido acceder a la cima. Allí estamos en una atalaya extraordinaria para contemplar el Pirineo Central y todas sus estribaciones, entre las que destacan la Peña Montañesa y la Peña Oroel, que custodia la bellísima ciudad de Jaca, incrustada en el corazón mismo de los Pirineos.

Alquézar, abrigo de Chimiachas (pintura prehistórica)

Tanto Alquézar, como su entorno natural, así como el propio abrigo de Chimiachas son absolutamente sorprendentes. Más sorprendente es encontrarse la pintura prehistórica de un ciervo digna de las propias cuevas de Altamira o Lascaux. Aunque tuviera 30 kilómetros la caminata valdría pena solo para contemplar esta muestra del sentido del arte de nuestros antepasados. Para alcanzar a ver la pintura hay que subir por unas escaleras colgadas en la pared rocosa.

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