
La Alta Garrotxa es un paisaje abrumador y abrupto con paredes verticales y profundos barrancos. Desde las cumbres hasta el fondo de los valles puede haber más de 1000 metros de desnivel, por ello las pendientes que se han de superar suelen ser muy largas y también muy empinadas. El Malveí, así como su entorno, es una cima que pasa desapercibida a la gran mayoría de los montañeros, y ello se nota porque en la zona alta no hay caminos marcados y a veces los senderos, cuando los hay, se reducen a ínfimas trochas difíciles de rastrear. Aun así, quien lo ha subido, principalmente desde su cara norte y desde la collada de l’Espinau, ha quedado encantado con su aspereza y sus magníficas vistas. Desfrutemos de ellas mientras subimos porque la cumbre está colapsada por el bosque, y no volveremos a tenerlas excepto en algunos puntos y hasta cuando alcancemos de descenso el camino que asciende hasta el Pla del Pedró, donde hay una especie de monumento megalítico (que no tiene nada de prehistórico) y un balcón natural que sirve de atalaya hacia el sur. Desde allí, si queremos, podemos andar 1 kilómetro más de ida y vuelta para visitar la ermita de Sant Miquel.
Ascenso abrupto por canchal en la cara norte y travesía por bosque compacto por la cresta hasta alcanzar la cumbre si se va en dirección contraria al reloj



Olot, Tortellà, Montagut, Sales de Llierca, Malveí