La ruta pagana del fin del mundo

Eduard

Tres años después del accidente del Prestige, la Costa da Morte cree que ha llegado la hora de convertir en riqueza turística un patrimonio natural, cultural y etnográfico variado y con personalidad. Sus instituciones sociales y comarcales quieren colocar en el escaparate de las agencias y en los mapas de viaje la marca turística de la Costa da Morte. La propuesta es promover la ruta del fin del mundo tomando como referente Fisterra, aunque muchos ven ahora la posibilidad de descubrir la raíz celta de la zona más noroccidental de Galicia. Fisterra fue un punto de atracción para los lugar el culto al sol, mientras los romanos situaban su Ara Solis. Pero en la época más reciente buena parte de la población de la Costa da Morte ha sentido que esta franja litoral ha sido la trastienda oculta del Camino de Santiago. De hecho, hasta hace poco, todas las guías publicitadas del Camino cristiano acababan en Santiago de Compostela, a 80 kilómetros del mar, según denunciaron hace unos días en Corcubión los asistentes al primer congreso de turismo Costa da Morte.

El turista número uno

Eduard

El primer turista que visitó Tossa de Mar no lo hizo en los años cuarenta, cincuenta o sesenta. sino bastantes siglos antes, concretamente en el siglo I después de Cristo. Este visitante era itálico y rico, y al pisar la localidad costera se enamoró de los encantos del paisaje, por lo que construyó una gran casa señorial de estilo romano, la villa de los Ametllers,para instalarseenella. Todos estos datos se han podido averiguar tras meses de excavación y estudio de las ruinas de la casa principal del yacimiento de los Ametllers de Tossa, que ha resultado serla única vivienda de lujo romana que hasta ahora se conoce en el norte de Cataluña.